Si método significa camino, el método Cemedete es un camino seguro que nos conduce desde el embrión hasta la madurez del ser humano, o sea, su plenitud como persona.

Según el modelo Cemedete la madurez del ser humano consiste fundamentalmente en las siguientes categorías básicas:

  • la consciencia
  • la comprensión
  • la presencia de ambas a través de la memoria
  • la capacidad de aplicación de la voluntad
  • la plena fisiología de la biología corporal

El proyecto genético de cada ser humano le facilita a cada uno el instrumento necesario e indispensable para poseer un cuerpo capaz de albergar y mantener un sistema nervioso con todas sus estructuras de función, pero la genética no le ofrece el sentido metafísico de sí mismo, ni la significación lógica de los sucesos que le ocurren o que ocurren a su alrededor dentro del campo de su percepción. Tampoco le ofrece el valor de cada acontecer.

Es decir, que el modelo de ser humano al que el método Cemedete nos conduce, es un ser cuya masa de neuronas no es suficiente para explicarlo ni para sostenerlo; es un ser que además de poseer todo cuanto el cerebro puede conseguir por sus funciones a pleno rendimiento, además posee una mente de orden metafísico que confiere sentido a todo lo que el ser humano conoce de sí mismo y de la realidad que le entorna.

Un ejemplo simple que facilite la comprensión de las explicaciones anteriores, nos lo ofrece el hecho real y científicamente demostrado (método experimental racional) que el cerebro sano de un niño sano pero adoptado y criado por un animal salvaje, nunca logra llegar a la madurez del adulto humano. Ni siquiera consigue llegar a la bipedestación, ni al habla, ni a la consciencia de su propia existencia como individuo (El niño salvaje de Aveyron).

En el otro extremo del mismo ejemplo una niña afectada por una encefalitis (lesión grave del cerebro) postsarampionosa a los pocos meses de edad, llegó a la plena madurez aplicando un método de comunicación y desarrollo facilitado por una educadora (Anna Sullivan) quien no pudo recuperar las funciones cerebrales que Hellen Keller había perdido por la enfermedad (ciega y sorda), pero que supo “aprovechar” las que habían sido conservadas y estimularlas y organizarlas lo suficiente para que Hellen pudiera poseer la conciencia, la comprensión, la memoria y la voluntad propias de un ser humano adulto, aún sin poseer una fisiología corporal plena y completa.

Hellen Keller seguía siendo ciega y sorda cuando a los 33 años le otorgaron el doctorado universitario en la Sorbona de París.

El método Cemedete es un camino eficaz y seguro para desarrollar las capacidades genéticas y biológicas en busca de la plena madurez como persona de todos los niños cuya enfermedad o trastorno los convierte en distintos.

Este desarrollo se estimula utilizando técnicas lúdicas de carácter experimental y ofreciendo desde el primer momento el propio modelo mental del “terapeuta – educador” a través de la comunicación intersubjetiva, recíproca e intencional dentro del espacio coloquial constituido por la presencia de ambos (niño/a y educador – terapeuta).

El camino sigue la senda que le indica la teoría de los niveles armónicos del desarrollo, la cual es el resultado de un amplio estudio estadístico realizado con los datos procedentes de la observación del desarrollo de los niños/as sanos y normales durante los 10 primeros años.

Este estudio estadístico ofrece la descripción de las etapas, los niveles y los parámetros con los que se “construye” la estructura rítmica, de la psicomotricidad, la comunicación, la comprensión y la sensocepción del ser humano sano y normal durante la realización concreta de su potencial como ser humano, es decir, durante su infancia y adolescencia.

Mientras se va “andando el camino”, o sea, desarrollando el programa de cada etapa, se establece una comunicación personal interactiva entre la mente del educador – terapeuta y la mente que progresivamente se va formando en el niño/a.

Los programas de activación armónica que hoy aplica el método Cemedete son el resultado de cincuenta años de experiencia y de muchos miles de niños/as, tanto sanos como enfermos, a los que hemos atendido los cemedetistas de todo el mundo.

Du-du-a es uno de los centros pioneros en la aplicación del método Cemedete a la educación preescolar.

Dr. José Moyá Trilla